Hoy he tenido la oportunidad de conocer personalmente a nuestro compañero de Comisiones Obreras Unai Sordo. Hemos compartido las palabras justas que ha permitido la agenda de una mañana con una rueda de prensa y cuatro reuniones institucionales y con la patronal.

Desarrolla la labor que va unida a un rol que en los últimos tiempos se ha convertido en objeto de críticas y burlas recurrentes y carentes de sentido y originalidad. Porque sí, lo de las mariscadas es cansino. Y no tiene gracia.

¿Que ha habido y hay mucho golfo disfrazado de sindicalista? Por supuesto, pero también muchas personas que han puesto su cuerpo como escudo para proteger a la clase obrera de la usurpación de sus derechos y libertades. Y no me refiero solo a cosa de otros tiempos, porque no hay que bajar la guardia frente al fascismo. Que está muy vivo. Y no solo en la calle, también en las instituciones.

Unai comunica y transmite con una fuerza que recuerda la necesidad de plantar cara y responder con contundencia a quienes tratan a las personas trabajadoras como herramientas: si se rompen, compran más. Y también a los buitres carroñeros que se aprovechan de la decadente imagen que se han encargado de proyectar a la sociedad sobre el sindicalismo para hacer del currante su presa fácil.

Y todo esto en un contexto en el que a pesar de que la economía y la productividad crecen por encima de la media europea, 9,5 millones de personas en España tienen los salarios estancados, ensanchando la brecha de desigualdad.

Si la situación nacional es esta, la local es aún más preocupante, situándose la ciudad autónoma a la cola de todo el país en la tasa de cobertura de convenios, esto es, donde la clase trabajadora está más desprotegida al no tener convenios por los que se rijan sus condiciones laborales y salariales. A merced de empresarios, muchos de ellos, sin escrúpulos.

«Nos abocan a un otoño caliente», ha dicho Unai en rueda de prensa, un otoño que va a requerir del esfuerzo de todas las personas trabajadoras para defender lo suyo. No lo de los sindicatos, lo suyo.

Para ello, ha anunciado, se destinarán cuatro millones de euros en 2026 y 2027 para compensar la pérdida salarial de las personas afiliadas durante los días de huelga, garantizando al menos unos ingresos equivalentes al salario mínimo interprofesional, cuando el conflicto esté motivado por la negociación del convenio colectivo y la mejora de los salarios. La previsión es que la ayuda cubra el equivalente al SMI diario por cada jornada de paro mientras se prolongue el conflicto.

Me considero un currante más, un chaval que empezó trabajando en una carnicería y mientras estudiaba Magisterio se dedicó a las artes escénicas y más tarde al periodismo. Y ahora tengo la suerte de trabajar en CCOO de Ceuta sirviendo de altavoz a las personas trabajadoras de la ciudad autónoma. Soñador, mucho. Orgulloso de trabajar y estar afiliado a este sindicato, también. Por ello, cuenten conmigo para esa barrera de contención frente al avance de los explotadores. Los derechos laborales y las libertades no se negocian, se defienden. Cuenten conmigo.

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